La escultura del Divino Salvador del Mundo fue elaborada en Izalco y llegó a Estados Unidos en 2001 después de seguir la ruta de los migrantes
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LOS ÁNGELES — La primera celebración que dio origen al Día del Salvadoreño, realizada en 1999, congregó a decenas de migrantes de este origen en la iglesia Preciosa Sangre, en Los Ángeles. El punto de partida fue un acto religioso en el que se representó la transfiguración de Jesucristo, conocida también como “bajada”, algo que se realiza cada 6 de agosto en San Salvador desde su fundación como ciudad en 1525.
“Lo que me impactó fue ver ese fervor de la gente que ha migrado”, recordó Antonio Arteaga, quien fue una de las más de 800 personas que se dieron cita a la iglesia ubicada en el 435 S. Occidental Blvd. Este activista, originario de San Salvador y radicado en California desde 1983, llegó al evento acompañando al sacerdote Mike Kennedy, uno de los invitados. “Hacía falta ver esta tradición aquí en tierras lejanas”, añadió Arteaga, seguidor del legado del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980.
En la celebración inaugural, en la liturgia se utilizó la figura del Divino Corazón de Jesús, una imagen de la comunidad filipina. En 2001 se le encomendó al imaginero religioso, Manuel de Jesús Quilizapa, para que esculpiera en madera la figura del Divino Salvador del Mundo, cuya altura es de 1.80 metros. De Izalco, en el departamento de Sonsonate, la escultura se llevó a la Catedral de San Salvador para que la bendijera el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle.
Siguiendo la ruta del migrante, la figura cruzó en balsa el río Suchiate en la frontera entre Guatemala y México, luego pasó por el Castillo de Chapultepec y la Basílica de Guadalupe. En aproximadamente 12 días llegó a la frontera de San Diego. Desde su llegada al Este de Los Ángeles, en donde se encontró con la Virgen de Guadalupe, la imagen del Divino Salvador Mundo inició un peregrinaje en el sur de California que en cada festival del Día del Salvadoreño realiza una parada en el acto litúrgico que coincide con la que se le dedica en San Salvador, como parte de las fiestas al santo patrono de El Salvador.
Antes de salir hacia al festival, programado para este 8 y 9 de agosto, se celebró un servicio religioso —el 26 de julio— en honor al Divino Salvador del Mundo en la iglesia Saint Mark’s Episcopal Church, en Van Nuys, en donde se encuentra la figura desde 2023. El pasado 1 de agosto se realizó otro acto litúrgico con la imagen del santo como centro principal en la iglesia St. Agnes, ubicada en el 2625 Vermont Ave, lugar de donde partirá el domingo 9 de agosto a las 11 a.m. en una procesión que le conducirá al escenario en donde los feligreses revivirán la tradicional “bajada”.
“Siempre hay que mantener las raíces y la cultura que uno trae de su país; muchas personas sentimos el calor y la fuerza que él nos da cada día. Muchas personas nos identificamos al celebrarlo fuera de nuestra tierra”, comentó Marleni Arias, gerente del acto ecuménico, al hablar sobre lo que significa honrar al Divino Salvador del Mundo. En los últimos dos meses, agregó Arias, han estado realizando los preparativos, coordinando con los integrantes de grupos folclóricos que van a cargar la figura durante la procesión y viendo el programa con los músicos, el coro y el sacerdote que oficiará el servicio religioso.
A petición de los organizadores, en mayo se le solicitó al artista Rodolfo Kardona, originario de Sonsonate, que retocara la esfera del mundo en donde se coloca la imagen de Jesucristo. El artista, trabajando durante cuatro domingos, lijó la pieza y la pintó de blanco. Luego dibujó el mapa y le colocó pintura de diferentes colores, agregando algunas figuras típicas: entre ellas un torogoz, el ave nacional de El Salvador. “Los colores son más vivos”, indicó Kardona, artista que ha dejado su huella en diferentes obras en Los Ángeles, ciudad en la que vive desde el 2000, al igual que en murales sobre monseñor Romero en varios lugares de El Salvador.
Desde el inicio de la celebración, las personas que impulsaron esta iniciativa en 1999 antepusieron el evento de la transfiguración como el acto principal del Día del Salvadoreño. Además, el grupo de activistas al frente de la Asociación Nacional Salvadoreña Americana (SANA), creadora de esta celebración, utilizó el escenario de este festival como un espacio organizativo y de expresión de las voces disidentes al Gobierno de derecha de ese tiempo. En 2006, cuando a iniciativa de la legisladora Hilda Solís el Congreso de Estados Unidos aprobó la resolución H.Res.721, la celebración del Día del Salvadoreño fue retomado en otros estados y ciudades estadounidenses.
Esa expansión, según el activista angelino Raúl Mariona, es positiva. Ahora se pueden ver celebraciones en ciudades como San Francisco, Las Vegas, New York, Boston, Houston y Washington D.C., entre otras. Sin embargo, este líder comunitario cuestiona que los festejos que se realizan en otras ciudades tienen un fin principalmente económico y sobre todo porque no realizan un acto religioso dedicado al Divino Salvador del Mundo, tal como fue concebido originalmente. “Después de San Salvador, solo en Los Ángeles se realiza un acto litúrgico”, subrayó Mariona, activista que en 2011 rescató la celebración junto a un grupo de personas que se interesaron en retomar el festival ya que la organización SANA lo abandonó y no lo realizó en 2010.
“El punto de lanza de la celebración tendría que ser la transfiguración, es el punto central y se ha perdido, en las promociones se hacen menos referencias al Divino Salvador del Mundo y se enfocan más en la fiesta”, señaló Mariona, apuntando a la organización que se realiza en Los Ángeles, en donde incluso se ha montado un oasis cervecero, algo que a su juicio no es compatible con un evento de índole familiar. “Ahora le ponen más atención a lo económico, a la celebración pagana y no a lo religioso. El cierre tendría que estar enfocado en el Divino Salvador del Mundo, antes poníamos pólvora, en 2011 lanzamos más de 500 palomas blancas en el momento de la transfiguración, porque ese es el elemento principal”, añadió el expresidente de la Unidad de Comunidades de El Salvador (Unicomdes), colectivo que organiza el festival del Día del Salvadoreño desde 2012.
En respuesta a los cuestionamientos, Wendy Cordero, presidenta de Unicomdes desde 2022, sostiene que en este festival se le ha rendido homenaje al Divino Salvador del Mundo con los dos servicios religiosos realizados previo al evento de la transfiguración. Esta activista y empresaria, originaria de Chalchuapa, rememora que debido a las redadas de 2025 el festival tuvo que cancelarse y para este 2026 la tarea para sumar patrocinadores ha sido titánica; por lo tanto, han tenido que hacer malabares para cubrir todos los gastos que un evento de esta magnitud representa, pues hay que pagar los permisos a las autoridades municipales, la limpieza, la seguridad y otros gastos logísticos.
“Este año hemos enfocado mucho de nuestro tiempo y dedicación al Divino Salvador del Mundo, tanto así que la esfera que se utiliza en la transfiguración se ha renovado completamente para darle el realce que necesita”, reaccionó Cordero, agregando que para tal fin se tiene un comité que trabaja de forma coordinada para que el acto litúrgico se realice al más alto nivel. “Es bien importante la unión de las diferentes comunidades. Estos eventos son culturales, en donde podemos enseñarle a las nuevas generaciones lo importante de mantener nuestras costumbres y tradiciones, y preservar nuestras raíces y cultura, para no perder ese legado tan lindo que nos han dejado nuestros antecesores”, indicó la presidenta de Unicomdes.
El festival del Día del Salvadoreño se realizará este sábado 8 de agosto de 12 p.m. hasta la medianoche y el domingo 9 de agosto de 10 a.m. hasta las 10 p.m. En la tarde del domingo, a eso de las 3:50 p.m. se desarrollará un acto protocolario y luego se realizará el acto litúrgico dedicado al Divino Salvador del Mundo. Este festival gratuito se realiza en la esquina del bulevar Venice y la avenida Normandie, en Los Ángeles.
El Día del Salvadoreño se celebró por primera vez en 1999 en Los Ángeles, en 2006 se extendió a todo Estados Unidos
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