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Debidamente aderezadas y aumentadas, las malas experiencias de la vida pueden convertirse en fuentes de inspiración para hacer grandes películas de terror, aunque no hayan sido necesariamente traumáticas.
Y Alex Goyette lo sabe bien, porque su primer largometraje en 12 años, “Breeder” (que se estrena a partir del 26 de octubre en estas salas), es un estupendo trabajo de género cuyo origen se puede rastrear hasta algo que le sucedió.
El mismo realizador -que antes de ser un cineasta propiamente dicho contaba ya con una celebrada carrera como youtuber- recuerda que, durante la preparación de un proyecto, uno(a) de sus clientes(as) empezó a hacerle muchas preguntas extrañas, relacionadas a cuestiones personales de salud que no tenían nada que ver con lo que estaban haciendo.
“Quería saber si yo tenía alguna alergia o si había antecedentes de cáncer en mi familia, y yo simplemente lo achaqué a un comportamiento extraño”, nos dijo el cineasta a través de una conexión por Zoom. “Pero luego fui al espectáculo de comedia de esta misma persona, e hizo un número en el que decía que estaba buscando un donante de esperma que no tuviera alergias ni antecedentes de cáncer”.
En ese sentido, Goyette -que no quiere revelar el nombre de la persona aludida- asegura que estaba siendo evaluado por su ‘semilla’, lo que lo llevó a dejar ese trabajo antes de tiempo debido a la profunda incomodidad que experimentaba.
Pero no todo fue malo. De camino a casa, se le ocurrió la idea de Patti, un personaje que tiene una obsesión con la genética, y que termina convertida en la formidable villana de “Breeder”.
Alex, es evidente que trabajas mucho y que has hecho un montón de videos y cortometrajes, pero te llevó un tiempo hacer tu segunda película, ¿verdad? “Expelled”, la anterior, salió en el 2014, y era una comedia para adolescentes completamente distinta a esta.
Me contrataron para dirigir esa película cuando estaba creando contenido para YouTube, luego de haber dirigido sketches cómicos para una empresa llamada AwesomenessTV. Yo les proponía ideas que realmente creía que les iban a gustar, no una película de terror para mayores de 18 años sobre una criadora de perros bastante loca, porque su público era básicamente de chicas adolescentes.
Tardamos ocho años en conseguir el dinero para rodar “Breeder”, porque a pesar de que teníamos un guión estupendo y a que, a lo largo de ese tiempo, hubo una lista interminable de personas interesadas en el proyecto, este es un negocio arriesgado. En el fondo, es como apostar a los caballos.
Ya habías hecho cortos de terror. Hay uno muy intenso, “Deep Breaths”, que se puede encontrar en YouTube, y que trata sobre una chica que sufre un ataque de pánico hasta que se enfrenta finalmente a un monstruo.
Estoy muy orgulloso de ese. Lo rodamos por 50 dólares, solo mi mujer y yo, en esta escalera [se voltea para señalarla]. La criatura se hizo con CGI. Yo mismo hice los efectos especiales.
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Veo que llevas una camiseta de John Carpenter, lo que quiere decir, evidentemente, que lo admiras. ¿Cuáles tus otros directores favoritos?
Me encanta la obra de David Robert Mitchell. Soy un gran fan de “It Follows”. “Misery” también fue una gran fuente de inspiración para “Breeders”, con ese guión de William Goldman. Soy un gran admirador de Noah Baumbach. Sé que no hace terror, pero maneja con maestría los diálogos, con mucho realismo, y mostrando a personajes que hablan unos encima de los otros.
Es interesante que lo menciones, porque, en “Breeder”, los diálogos son muy naturales, y eso hace que el humor surja de forma orgánica.
A mí me dieron un consejo estupendo al principio de mi carrera: que la gran comedia surge cuando se juntan los personajes adecuados en una misma habitación. Y, en este caso, se trata de una pareja dispareja.
Por un lado, tenemos a un personaje que es muy dócil y que, en cierto modo, mide mucho sus palabras, tartamudea y no sabe muy bien cómo decir las cosas. Y por el otro, tenemos a un personaje que es muy asertivo y sabe exactamente lo que quiere decir. Esa dinámica de poder y esa diferencia de personalidad crean un montón de situaciones realmente divertidas debido al contraste, y generan también suspenso.
Hay una relación abusiva, pero una de las partes está dispuesta a aguantarla porque está desesperada por conseguir dinero; y eso la diferencia de lo que sucede en otras películas con tramas similares.
Esa parte está vagamente inspirada en mis experiencias intentando recaudar fondos para estas películas. En el primer acto, lo que realmente quería era que el público se identificara con la desesperación que siente este personaje [un joven necesitado que acepta someterse a un extravagante experimento] y con esa búsqueda de reconocimiento.
Él sabe que, si la gente viera las cosas tal y como él las ve, le permitiría tener su momento de gloria. Y creo que eso resuena en mucha gente que tiene un sueño y que está dispuesta a hacer lo que sea para alcanzar ese sueño.
Ahí también hay un comentario social, ¿no? Porque Russell, ese personaje, tiene una deuda enorme debido a los préstamos estudiantiles, es decir, algo que le pasa a muchos en Estados Unidos.
La película trata mucho sobre el valor de una persona. Esa es una premisa fundamental: los inversores no valoran a Russell porque no tiene las credenciales necesarias. Su madre no lo valora porque, de momento, no está ganando dinero con ese sueño que tiene.
Y Patti, de la misma manera, tampoco es valorada por su madre. Ella quiere de verdad que alguien vea lo que está haciendo es importante, y como no lo consiguió con su criadero de perros, se está pasando a la “cría” de personas, porque cree que quizá esa sea la clave para obtener de su madre esa validación que nunca tuvo.
La inclusión del tema de la eugenesia también es interesante. Fue curioso, porque al ver la película, no pude dejar de imaginarme al personaje de la “hija” principal de Patti, que es rubia y muy bella, interpretado por Sydney Sweeney, que se vio envuelta en una polémica relacionada justamente al asunto de los genes.
Cuando escribí el borrador original, en el 2018, nadie estaba hablando del tema. La verdad, que esto se haya convertido últimamente en un tópico de debate dice mucho del estado descabellado en el que se encuentra nuestro mundo.
Para mí, la inspiración en ese sentido llegó luego de ver una entrevista alucinante con un tipo llamado Christopher Langan, que tiene supuestamente el coeficiente intelectual más alto que se haya registrado. Le preguntaron qué es lo que haría de ser nombrado presidente del planeta, o algo así, y él respondió: “Solo permitiría que las personas más inteligentes tuvieran descendencia”.
Me pareció una respuesta escalofriante; pero así es como él veía el mundo. Creía que podríamos aumentar nuestra inteligencia colectiva mediante la reproducción selectiva. Obviamente, se trata de ideas realmente perjudiciales, pero él lo veía como una forma moralmente justa de gobernar, de controlar nuestra sociedad.
Daniel Doheny, que interpreta a Russell, tenía que interactuar constantemente con Dot-Marie Jones, que es la estrella de la película por méritos propios; y eso significaba un gran reto para él, porque ella se muestra realmente intimidante e imponente en este papel. Además, Daniel es el responsable principal de mantener el ‘timing’ cómico.
Daniel estuvo increíble. No falló ni una sola frase durante el rodaje. Tiene una mente increíble. Nos costó muchísimo encontrar a la persona adecuada para interpretar a Russell.
Vimos más de 100 pruebas. En la que hizo Daniel, las líneas estaban interpretadas de una forma completamente diferente a la de todos los que le habían precedido. La mayoría intentaba exagerar el carácter incómodo del personaje, pero él encontró la manera de darle realismo, de mantener la compostura en medio de una situación tan extraña, como lo haríamos tú y yo en medio de algo semejante, en lugar de estar mirando desesperados para todos los lados.
¿Pensaste en Dot-Marie desde el principio?
Sabíamos que la queríamos desde una fase muy temprana de la película, porque encajaba al 100% en el perfil creativo que buscábamos para el papel. Conseguimos hacerle llegar el guión a través del amigo de un amigo. Estoy muy agradecido de que ella se tomara la molestia de leerlo y de que creyera en el proyecto.
Hay algo que quizá mucha gente no sepa: puedes tener un guión del que te sientes realmente orgulloso y enviarlo a un montón de personas diferentes, pero eso no significa que estas vayan a leerlo. Puedes tener un gran representante y un gran agente, y puedes empapelar la ciudad con tu guión. Pero los actores con los que todo el mundo intenta trabajar tienen una pila de esos en su escritorio.
Nos llevó ocho años conseguir el dinero para este proyecto, y hubo muchos que se sumaron para retirarse luego. Sin embargo, durante seis años, Dot siguió acompañándonos en este viaje, y recibí muchos correos suyos preguntándome: “¿Vamos a hacerlo o no?”.
Es que le diste un papel muy jugoso. Y suele interpretar papeles secundarios, por lo que esto también le vino bien. Su interpretación es sumamente intensa.
Se esforzó realmente al máximo. Hicimos muchos ensayos con ella, muchas videollamadas por Zoom, como esta. Practicamos y repasamos el guión, y ella acertó por completo. No hay nadie más que pudiera haberlo hecho de la forma en que ella lo hizo.