Aerosmith volvió a la vida con el respaldo de sus rockerísimos amigos del gremio
De izq. a der., Tom Hamilton, Steven Tyler y Joe Perry, de Aerosmith, durante el evento “California, Dream On: Aerosmith & Friends”, el 29 de octubre del 2026 en el Hollywood Bowl.
A las puertas del concierto -que, por lo que ya se sabía acerca de él, prometía ser memorable-, se ignoraban detalles del repertorio o de qué músicos iban a encargarse específicamente de cada interpretación, más allá de un par de colaboraciones puntuales que se habían revelado de alguna manera a través de ensayos filtrados.
Lo que sí se sabía, claro, es que esta es era la reaparición de Aerosmith, una legendaria banda estadounidense de hard rock que, en septiembre del 2023, se vio forzada a poner en pausa el tour nacional que acababa de iniciar luego de que su vocalista Steven Tyler sufriera una lesión de garganta que, eventualmente, lo condujo a anunciar un retiro aparentemente definitivo de las giras.
La presentación de la que hablaremos aquí, y que fue la primera de las dos que se harán en el Hollywood Bowl (la próxima es este domingo) bajo la tutela de 724 Management y Blackbird Presents y con el nombre de “California Dream On”, iba a estar obviamente enfocada en el grupo originario de Boston y en sus composiciones, pero en vista de lo sucedido con Tyler, se esperaba que los numerosos artistas invitados a las dos fechas (todos ellos de primer nivel) priorizan la parte vocal con la finalidad de que el aludido no tuviera que esforzarse tanto, lo que tenía todo el sentido del mundo cuando se sabe que la misma estrella del rock ha practicado siempre un estilo tremendamente exigente para las cuerdas vocales.
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Sin embargo, lo que se vio este jueves fue por otro lado, ya que consistió básicamente en segmentos completos interpretados por artistas que no forman parte de la banda, logrando con ello la implementación de un espectáculo que, curiosamente, se asemejó por ese lado a “Back to the Beginning”, la fastuosa despedida de Ozzy Osbourne y Black Sabbath que se llevó a cabo en Birmingham en julio del 2025, y que empleó no sólo una estrategia similar (aunque de manera mucho más extensa), sino que contó con algunos de los mismos músicos que desfilaron ahora por el escenario angelino, como Nuno Bettencourt (Extreme), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), Adam Wakeman (Ozzy Osbourne), Sammy Hagar y el grupo Guns N’ Roses.
A medida que avanzaban las horas, los participantes disponían de un tiempo mayor, hasta llegar a Guns N’ Roses, que contó con cerca de 25 minutos y que, a diferencia de los artistas anteriores, tuvo la oportunidad de presentar no solo ‘covers’ de Aerosmith, sino también de interpretar dos temas de su propia cosecha.
En realidad, sus ‘covers’ de “Nobody’s Fault”, “Last Child” y “Seasons of Wither” fueron algunos de los mejores de la noche; y la algarabía fue completa cuando se escucharon las primeras notas de “Welcome to the Jungle”, que fue sucedida por “Paradise City”.
Como es comprensible debido a circunstancias de conocimiento público, existían dudas acerca de esta intervención; sin embargo, para quien esto escribe, Axl Rose tuvo un desempeño vocal particularmente correcto, y el papel que el mismo cantante ha cumplido en la historia del género es tan importante que lo hace plenamente merecedor del respeto correspondiente.
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Billy Idol durante el concierto.
(Kevin Mazur/Getty Images for Live Nation)
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Constelación de talentos
Ya que estamos entrando en terrenos personales, he de confesar que me perdí los primeros minutos del concierto pese a haber salido de casa muy temprano. Sucede que decidí emplear el transporte público de Los Ángeles, que tiene que ser uno de los menos eficientes del planeta, porque, más allá de lo inseguro que es, en esta ocasión, se las ingenió para que el metro que debía dejarme en Hollywood mostrara un letrero completamente equivocado acerca de las estaciones de parada, por lo que me retrasé considerablemente.
Debido a ello, no pude estar presente durante los breves actos iniciales de Sully Erna (Godsmack) y Warren Haynes; pero llegué a tiempo para ver a Billy Idol, quien estuvo acompañado de su inseparable compañero de batallas (y eximio guitarrista) Steve Stevens para ofrecer una versión imperfecta pero apasionada de “Living on the Edge” que nos dejó con ganas de más.
También pude ver a Sammy Haggar, quien protagonizó uno de los momentos estelares de la noche al poner su poderosa voz al servicio de “Draw the Line” (original de Aerosmith) y “Helter Skelter” (que es de los Beatles, claro, pero que los de Boston también han tocado) mientras contaba con un acompañamiento de lujo, conformado por el guitarrista Phil X (de Bon Jovi), el guitarrista y bajista Andrew Watt, el bajista Don Was (quien fungió también de director general del espectáculo) y los ya citados Smith y Wakeman.
Luego llegó el turno de Heart, la emblemática banda de las hermanas Wilson, que amplió el campo de acción al disponer del tiempo suficiente para tocar dos canciones: una recreación de “I Never Loved a Man (The Way I Love You)”, uno de los mayores ‘hits’ de Aretha Franklin, y otra de “Janie’s Got a Gun”, original de Aerosmith.
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Chris Robinson y Rich Robinson, de The Black Crowes.
(Kevin Mazur/Getty Images for Live Nation)
Cualquiera que sea consciente de la trayectoria de estas ilustres damas tiene que sentirse emocionado de verlas, más allá de los efectos producidos por el inexorable paso de los años. En ese sentido, hubo mucho que disfrutar, incluso cuando la segunda pieza se vio afectada por una falta de contundencia en el plano vocal.
Quienes nos volaron directamente la cabeza fueron The Black Crowes, cuyas inclinaciones musicales propias los convertían en participantes ideales de este tributo, y que tuvieron la oportunidad de presentar hasta cinco piezas.
Desde el impetuoso arranque con “Let the Music Do the Talking” hasta el cierre festivo con “Chip Away The Stone”, el conjunto de Atlanta liderado todavía por los hermanos Robinson (Chris en la voz y Rich en la guitarra) ofreció una sesión impecable de rock’n’roll que no pasó desapercibida.
Antes de ello, la tarima fue ocupada por Eric Church, quien, honestamente, se convirtió en la excusa perfecta para visitar el baño, porque estamos hablando de un cantante de country que se encontraba completamente fuera de su elemento, como lo demostró lo que pudimos escuchar desde el pasillo mientras interpretaba una adaptación de “I Don’t Want to Miss a Thing” ciertamente desafortunada.
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El regreso de los chicos malos
Como se debería ya saber a estas alturas, los integrantes de Aerosmith no se mostraron de modo alguno durante la mayor parte del espectáculo, sino que guardaron toda su artillería para el segmento final del show, que los encontró solos en la tarima y que se extendió por cerca de 35 minutos, dedicados a la interpretación de seis temas.
Para reforzar el aspecto irremediablemente nostálgico del asunto entero, los organizadores del concierto hicieron que el acto fuera presentado por las actrices Liv Tyler (hija de Steven) y Alicia Silverstone, quienes protagonizaron juntas el recordado video musical de “Crazy”, mientras que la segunda hizo lo propio en los de “Crying” y “Amazing”.
Si se quiere hablar de novedades al interior de Aerosmith, la más notable (y ya anunciada) era el regreso del histórico baterista Joey Kramer, quien, a inicios de esta década, estuvo involucrado en disputas legales con el resto de sus compañeros y que ha tenido además problemas de salud, por lo que no participó en las tres fechas del 2023.
Este no es un detalle menor, porque, con esto, la banda de Boston actuó en cierto momento con los cinco músicos con los que ha grabado la mayor parte de su discografía; y decimos “en cierto momento” porque la participación de Kramer se produjo únicamente en el tema de cierre, “Walk This Way”, en el que, además, estuvo acompañado por otro baterista, John Douglas (quien trabaja habitualmente como técnico del instrumento dentro del misma conjunto).
Las demás interpretaciones recayeron en las baquetas del omnipresente Dave Grohl, quien, como podrán adivinar, reforzó considerablemente la potencia de la faena, particularmente al inicio de la misma, cuando se tocó la acelerada (y hasta punkera) “Toys in the Attic”.
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Joey Kramer regresó para el tema de cierre.
(Kevin Mazur/Getty Images for Live Nation)
Lo que sí fue una sorpresa fue la participación de Johnny Depp durante la presentación de “Train Kept A-Rollin’”, que encontró supuestamente al astro de Hollywood en el rol de guitarrista rítmico, pero que terminó dando pie a un solo propio (alternado con el de Joe Perry) que no estuvo nada mal.
En medio de su brevedad y de la inevitable ausencia de muchos clásicos (Aerosmith es pródigo en esas lides), este set fue una de las descargas de rock’n’roll más impresionantes del 2026 (o, al menos, de las que hemos visto, que han sido bastantes), sustentada en una instrumentación de primer nivel (Perry sigue siendo un maestro de las seis cuerdas) y en la ‘performance’ de un Tyler que, además de moverse constantemente en el escenario y de hacer siempre gala de su impetuosa presencia, cantó estupendamente (incluso cuando le tocó reproducir las notas altas y raspadas de “Dream On”).
Se trató, finalmente, de un acto encantador que dejó a todos con la miel en los labios y que puede haber decepcionado a los incautos que esperaban un show completo por parte del combo que se inició tratando de imitar a los Rolling Stones, pero que fue desarrollando desde temprano una identidad completamente propia.
En todo caso, por lo que se pudo apreciar en el Bowl, la posibilidad de que la mítica agrupación decida retomar sus actividades de manera regular se encuentra abierta y resulta completamente razonable, más allá de la formación específica con la que se realice. Y eso es un motivo extra de celebración.
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Por el momento, nos quedamos con el recuerdo de este evento, que, en términos generales, fue definitivamente memorable, al menos para quienes amamos el rock’n’roll, por más trillada que suene la frase.
Escribe artículos de entretenimiento en Los Angeles Times en Español y lo hizo anteriormente en todas las ediciones impresas de HOY Los Ángeles. Previamente, trabajó como colaborador con el diario La Opinión. Inició su carrera periodística como redactor y luego editor del suplemento de entretenimiento “Visto & Bueno”, publicado por el diario El Comercio de Lima, donde hacía también críticas de cine.