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W.A.S.P. se reivindicó al lado de otros titanes del rock duro durante la noche de Halloween

Blackie Lawless de W.A.S.P. durante el concierto del 31 de octubre del 2026 en el DigAlert Grove of Anaheim.
(Sergio Burstein)
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Durante la gira de W.A.S.P. que se realizó en el 2022, Blackie Lawless, el líder de la misma banda, se enfrentó a cuestionamientos relacionados al hecho de que su interpretación vocal no parecía estarse realizando realmente en vivo.

Ante esto, el experimentado músico originario de Florida afirmó ante la prensa que, simple y llanamente, estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que la audiencia que lo sigue pudiera apreciar el espectáculo que solía ofrecer en sus mejores tiempos en el mejor estado, dando una explicación que no fue precisamente convincente para todo el mundo.

El problema mayor es que esa admisión dejó además en duda la capacidad de él mismo para cumplir con sus responsabilidades frente al micrófono de manera mínimamente acorde con la reputación de la que gozaba en su época dorada (tomando en cuenta, claro, que ahora tiene 70 años, cumplidos hace menos de dos meses).

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De hecho, cuando lo vimos en el Wiltern en diciembre del 2022, lo que habíamos escuchado al respecto, sumado a la oscuridad que se cernía en el escenario y al hecho de estar lo suficientemente lejos como para no ver tampoco demasiado, hizo que el sonido prácticamente impecable de su voz nos dejara llenos de dudas.

Sin embargo, durante el cierre de la gira actual (es decir, la que llevó como nombre “1984 to Headless” y tuvo su parada final el pasado 31 de octubre en el DigAlert Grove of Anaheim), el ‘frontman’ cantó todo por cuenta propia y sin ninguna ayuda perceptible de pistas, más allá de lo que podía ocurrir con los coros de sus compañeros de escena, que no parecían tampoco estar grabados, pero sí realzados por diferentes efectos de sonido.

Esta vez, no tenemos duda de nuestra percepción, sobre todo porque estuvimos durante un tiempo razonable en el pit de fotógrafos, muy cerca del mismo Lawless; y observarlo en condiciones tan buenas tiene que ser una noticia gratísima para los amantes de ese hard rock que se impuso hace ya cuatro décadas y que él representaba de manera tan significativa.

Para ser claros, su voz no suena exactamente como sonaba antes, lo cual es evidentemente imposible; pero se escuchó siempre poderosa y contundente, mientras se convertía en el sustento de una estructura sonora igualmente implacable que dejó a todos los presentes boquiabiertos.

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Por supuesto, el W.A.S.P. del 2026 no es el mismo que el W.A.S.P. de 1984, empezando por la ausencia del mítico guitarrista Chris Holmes, quien dejó definitivamente la agrupación en el 2001 (y a quien no hemos tenido la fortuna de ver en vivo). A estas alturas, el único integrante original es Lawless, quien se encuentra rodeado de instrumentistas que se sumaron entre 1995 y el 2017.

Sea como sea, y considerando que el hombre sigue tocando la guitarra rítmica (algo que empezó a hacer en 1986) y no el bajo con el que se inició, la banda (en la que figura el gran guitarrista Doug Blair) está tocando estupendamente; y el nivel de sonido del auditorio dio amplia cuenta de ello.

La legendaria banda rockera de Boston tuvo una celebración llena de estrellas en su primer concierto del Hollywood Bowl

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Todavía de temer

En vista de que sus raíces estaban plenamente ancladas en el ‘shock rock’, es inevitable pensar en un W.A.S.P. que se aleje por completo de la oscuridad, la sexualidad y la violencia que caracterizaban a sus letras durante los primeros años, que son justamente los que fueron rescatados en este tour.

Sin embargo, mucho antes del asunto de los ‘tracks’ pregrabados, Lawless se había enfrentado ya a la polémica provocada por su inesperado regreso al cristianismo, generado en sus propias palabras tras una crisis espiritual que lo llevó a estudiar exhaustivamente el Nuevo Testamento luego de haberlo rechazado durante su juventud, abocada al oscurantismo.

En ese sentido, lo que la banda empezó a presentar a mediados de los 2000 prescindía ya por completo de los elementos de utilería vinculados al terror, las mujeres semidesnudas y los actos provocativos de los shows anteriores, optando a cambio por una puesta en escena más discreta y sugestiva.

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Eso implicó también el retiro de algunas de las canciones, aunque, por ese lado, lamentamos que en esta gira no se haya incluido a “Hellion”, una estupenda pieza que tendría que haber estado presente debido al marco temporal establecido para estas presentaciones y que, pese a lo que se suele pensar, no ha sido completamente eliminada del repertorio, como sí ha sucedido con “Animal (F**k Like a Beast)”.

Otro momento del concierto de Halloween.
(Sergio Burstein)

En todo caso, si hablamos de limitaciones de época, la inclusión menos justificada fue la de “Golgotha”, una composición del 2015 cuya letra deja completamente en claro que, ahora, Blackie ama a Jesús, y que fue interpretada únicamente de manera parcial.

Fue un agregado extraño (pero obviamente importante para su autor) dentro de un listado que prosiguió con “Wild Child” y “Blind in Texas” antes de concluir, y que había repasado ya para entonces cortes memorables como “Fistful of Diamonds”, “The Flame”, “On Your Knees”, “The Headless Children”, “I Wanna Be Somebody” y “L.O.V.E. Machine”, así como dos ‘covers’ inesperadamente acertados (el de “Easy Livin’” de Uriah Heep y el de “The Real Me” de The Who).

Pese a que no hubo mención alguna a Donald Trump, un presidente que ha sido abiertamente elogiado por Lawless, la presencia de “The Headless Children” sirvió también para insinuar la única postura política de la noche, porque fue acompañada por un video de animación aparentemente hecho con IA en el que aparecía Adolfo Hitler y en el que este terminaba siendo ejecutado en una silla eléctrica, antes de darle paso a un letrero en el que se leía “NUNCA MÁS”.

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Todo parece indicar que se trató de un cambio significativo en lo que respecta al modo en que se ha desarrollado la escena final en otros conciertos, donde el dictador alemán ha aparecido representado por un muñeco animatrónico durante su electrocución.

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Otras leyendas del género

A diferencia de lo que suele ocurrir en muchos de los conciertos metaleros o hard rockeros que se presentan por aquí, y que colocan en el papel de “teloneros” a artistas poco conocidos, W.A.S.P. tuvo el tino de elegir como banda de apertura a una agrupación particularmente relevante.

Y es que estamos hablando de KK’s Priest, el proyecto musical más reciente de KK Downing, uno de los guitarristas esenciales de Judas Priest, que es a su vez una de las agrupaciones más emblemáticas en toda la historia del heavy metal.

Tras su amarga salida de JP, Downing se alió a ‘Ripper’ Owens, el cantante que grabó dos discos con el mismo grupo, para darle vida a un combo que, hasta el momento, ha publicado dos álbumes de material propio, pero cuyas presentaciones se encuentran mayormente compuestas por piezas de JP.

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Lejos de ser un factor perjudicial, el hecho merece ser celebrado por todo lo alto, y no solo porque nos ofrece la oportunidad de disfrutar de los maravillosos solos que Downing creó para JP a lo largo de cuatro décadas, sino porque encuentra al aludido rodeado de músicos excepcionales que interpretan las canciones con precisión, potencia y muchísima energía.

En un momento en el que Judas Priest ha perdido ya a su único integrante original (el bajista Ian Hill) y en el que se defiende mayormente gracias a la presencia todavía fundamental del vocalista Rob Halford, la existencia de KK’s Priest resulta más válida que nunca, por más tristeza que pueda causar entre los fans esta separación.

El guitarrista Doug Blair en acción.
(Sergio Burstein)

El grupo empezó su set de cerca de una hora sin dar tregua, al presentar de manera continua y sin respiro tres clásicos incuestionables: “You’ve Got Another Thing Comin’”, “Breaking the Law” y “Living After Midnight”. Después de eso, arremetió con tres títulos de cosecha propia (“Strike of the Viper”, “One More Shot at Glory” y “Hellfire Thunderbolt”), que no desentonan para nada con el sonido moderno de JP (el segundo es especialmente eficaz).

Dejando los solos de Glenn Tipton (el otro guitarrista histórico de JP) en las manos de su joven compañero A.J. Mills (que es también muy bueno) y armonizando melodías en terceras con él cuando era necesario, Downing se convirtió naturalmente en el foco de atención de una faena igualmente sostenida por el implacable baterista Sean Elg y, claro está, por Owens, quien a nuestro parecer abusa demasiado del ‘acento alemán’ en ciertas partes, pero que sigue siendo un cantante formidable.

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No todo lo que se escuchó podía satisfacer los gustos de cada uno de los presentes; nosotros, por ejemplo, hubiéramos preferido escuchar cualquier creación de la era clásica en lugar de “Turbo Lover”, que se insertó casi al final.

Pero está claro que el repertorio de esta agrupación favorece el material en el que Downing tuvo una mayor presencia creativa, y por ese lado, no faltaron joyas del nivel de “Heading Out to the Highway”, “Beyond the Realms of Death”, “The Sentinel” y “Victim of Changes”, sucedidos por otra obra del combo actual, “Raise Your Firsts”, que no es excepcional, pero que se mostró adecuada para el cierre debido a su carácter celebratorio.

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