Anuncio

‘Runa Simi’, que documenta un audaz proyecto de traducción en los andes, llega a Los Ángeles

Una escena del documental "Runa Simi".
(Estudio Alaska 88)
1

En “Runa Simi”, el documental peruano que se exhibirá desde el 6 hasta el 12 de noviembre en el Laemmle Theater de Santa Mónica, Fernando Valencia es un poblador de la ciudad del Cusco que se encuentra empeñado en lograr un sueño aparentemente imposible: que la megacorporación Disney autorice la traducción al quechua de “El Rey León” que pretende realizar.

La batalla titánica de varios años, que involucró primero llamadas con diferentes personas e implicó una visita a Lima, es parte de un largometraje emocionante y apasionado que conduce inevitablemente a la decisión más osada de su protagonista de la vida real: hacer la traducción por su cuenta, con talento local y sus propios equipos, sin la aprobación de la empresa creadora de Mickey Mouse.

Esta falta de autorización ha hecho que “Runa Simi” (que significa “lengua del pueblo”) no se haya estrenado en Perú de manera comercial, debido a las restricciones por derechos de autor que existen allá; pero, curiosamente, la película si se puede exhibir en Estados Unidos, donde se encuentran justamente las oficinas principales de la compañía aludida, gracias a la práctica del ‘fair use’.

Anuncio

“Ese es otro momento muy meta de una película que habla sobre quién tiene acceso a las películas y quién no”, fue lo primero que nos dijo el director Augusto Zegarra durante una reciente entrevista. “Lamentablemente, no podemos distribuirla en nuestro propio país, pese a que este es un trabajo que tiene mucho que ver con la identidad”.

×
2

Vuelta a las raíces

Zegarra nació en Lima, pero se encuentra relacionado a Cusco debido a su madre, que es originaria de esa localidad andina. Su proyecto anterior, el celebrado cortometraje “Wiñaymanta” (2012), llevaba un nombre en quechua, pese a que sus escasos diálogos (porque manejaba una propuesta básicamente visual) estaban en español.

“Mi abuelo es también de Puno, por lo que siempre he tenido una conexión de herencia familiar con el mundo andino; pero nunca había sido tan fuerte como la que tuve al hacer esta película, que nos ha tomado nueve años”, describió el cineasta.

“La hice con muchísimo respeto, muy consciente de que no soy quechua ni cusqueño, y agradeciendo siempre la oportunidad que tuve de haberme encontrado con Fernando y con su familia, quienes me abrieron sus corazones y las puertas de sus casas”, agregó.

Zegarra se enteró de la labor de Valencia luego de ver algunas entregas de sus “Quechua Clips”, unos videos de corta duración en los que el segundo, acompañado únicamente por su hijo Dylan, interpretaba en el idioma indígena todas las voces de escenas emblemáticas del cine moderno, llevado por la misma intención que lo mueve ahora: preservar una lengua que necesita sobrevivir y hacer que quienes la usan como su único medio de comunicación puedan acceder a obras que se encuentran fuera de su alcance.

Anuncio

Un momento del rodaje del documental.
(Estudio Alaska 88)
3

Listo para el reto

Cuando el cineasta se contactó con el aludido, este no sabía de quién se trataba, porque, hasta el momento, el realizador había tenido una carrera de bajo perfil. Pero supo que era un director de cine, y eso fue suficiente.

“Desde el día en que conocí a Augusto, tuve la sensación de que era una persona en la cual podía confiar completamente, porque nunca hemos firmado un contrato”, nos dijo Valencia, presente en la misma conversación. “Nos dimos la mano un día y dijimos: ‘Oye, hay que hacer esto, brother’; ‘Chévere, hay que hacerlo’”.

“Había muchas personas que no entendían mi proyecto del todo hasta que llegó él”, prosiguió. “Siempre salían con esta idea de que había que hacer cosas propias, de nuestra comunidad, de nuestras costumbres, lo cual es hermoso; pero no podemos hacer películas porque cuestan muy caro, mientras que un doblaje es más eficiente y tiene un montón de ventajas”.

Es importante saber que, más allá de sus intenciones, y fuera de sus limitaciones naturales de presupuesto, Valencia era una persona preparada tanto en el plano artístico como en el técnico, porque ha desempeñado este trabajo desde chico. Además, habla muy bien el inglés, como se nota en las escenas del documental en las que se comunica con personas estadounidenses vinculadas a Disney.

Anuncio

“Me lo enseñaron un poquito en el colegio, pero lo aprendí realmente repitiendo los nombres de los actores y de los directores que aparecían en los créditos de las películas como los pronunciaría alguien que habla inglés”, retomó el intérprete, que es un gran cinéfilo y admirador de Steven Spielberg y George Lucas.

“Y aprendí el quechua por la necesidad de expresarme al mismo tiempo que aprendía el español”, anadió. “Mi mamá, al ser docente de una escuela rural netamente quechuahablante, más que enseñar, iba a alfabetizar a los niños”.

Estar en medio de dos culturas le resultó tan ventajoso como conflictivo. “Al encontrarte en esta posición, sientes que no perteneces a ningún espacio”, aseguró. “Cuando voy al campo, no soy lo suficientemente fuerte como para chambear ocho horas en la tierra, aunque hago mi mejor esfuerzo; y cuando voy a una ciudad grande, me ven como ese provinciano que viene del cerro”.

Sin embargo, ha logrado obtener algo sumamente positivo de la disyuntiva. “¿Qué se hace cuando uno está en el medio de dos territorios? Pues construir puentes, no muros”, dictaminó. “Y el doblaje me ha servido justamente para construirlos”.

Estas son nuestras recomendaciones para la edición 2026 del GLAFF

4

Con la mente clara

“Runa Simi” no trata sobre un hombre improvisado que decide emprender un trabajo para el que no se encuentra ni por asomo preparado. Como señalamos ya, una buena parte de su metraje se encuentra dedicado al proceso de gestación del proyecto.

Anuncio

Sin embargo, luego de tocar muchas puertas y de ser rechazado, Valencia decidió seguir adelante; y eso no es sólo interesante en términos de resiliencia humana, sino también en lo que corresponde al interés que genera la historia en términos dramáticos.

“Desde el inicio, yo le dije a Augusto que quería hacer el proyecto entero, pero él me recomendó que, si quería tratar de conseguir los derechos, era más recomendable hacer un clip corto que sirviera como muestra de lo que se podía lograr”, retomó el intérprete.

“En el camino, las cosas se fueron diluyendo por muchos factores, y uno de los más fuertes fue la pandemia, que nos dijo a todos que cambiáramos de rumbo y nos dedicáramos a sobrevivir”, recordó. “Mucha gente se nos fue, y finalmente, Augusto me dio la fortaleza para continuar hasta el final”.

Otra escena impresionante del film.
(Estudio Alaska 88)
5

Frente a los apus

En el plano narrativo, “Runa Simi” debería llamar también la atención por los paralelismos que traza entre la historia de supervivencia y resistencia de Simba y la de Valencia, que son resaltados en el film incluso por la encantadora madre del actor de voces.

Anuncio

“Nada de eso fue consciente; lo que yo quería es que pasaran las cosas que Fernando quería que pasaran”, explicó Zegarra. “Pero, en el género documental, uno codirige con el contexto y con la realidad; no sabes realmente lo que tienes, porque incluso cuando grabas un momento que te interesa, llegas después a la sala de edición y te das cuentas de que no capturaste lo que querías capturar”.

En cuanto a los logros surgidos de la espontaneidad, el director menciona una toma en particular de la cinta que llama la atención por su belleza estética y la calidad de lo que expresa: la que muestra a Valencia y a su hijo de espaldas a la cámara, sentados y conversando de temas profundos, mientras observan la majestuosidad de las montañas.

“Es una escena que no fue planificada; si hubiera sido planificada, yo no habría aparecido de espaldas a mi pueblo mientras trataba de enseñarle algo a mi hijo”, aseguró el intérprete.

En todo caso, el plano, que es estático, dice mucho a favor de la calidad técnica de una obra en la que todos los detalles se encuentran cuidados. “Hay gente que me ha dicho: ‘¿Cómo iluminaste esa parte?’; pero no empleamos ninguna luz artificial”, dijo Zegarra. “Toda la luz que ves es natural. La luz de Cusco es así de alucinante. Y los paisajes de fondo también son increíbles”.

×
6

Una estética muy especial

Lo que sí fue intencional, en todo caso, fue la búsqueda de una puesta en escena definida que se adaptara a las condiciones impuestas por la realidad, y que Zegarra discutió con su director de fotografía, Renzo Rivas.

Anuncio

“Le hablé mucho de la importancia de no mover la cámara”, detalló el cineasta. “Siempre hablo de esta comparación que me enseñó un profesor en la escuela, y que es que el movimiento de la cámara es como decir malas palabras. Si las digo todo el tiempo, dejas de prestarme atención”.

“Las montañas son también personajes, y reflejan un poco el modo en que Fernando se relaciona con ellas”, agregó, antes de emplear una expresión en quechua. “Los ‘apus’ son sagrados para su comunidad, y era simplemente justo que tratáramos de representar su grandeza”.

“Runa Sumi” funciona muy bien como un producto de entretenimiento lleno de sensaciones y de emociones que pueden llevar incluso a derramar unas lágrimas, lo que no se encuentra necesariamente garantizado en el género que maneja.

“Hay muchas maneras de hacer cine y muchas maneras de hacer documental”, advirtió Zegarra. “En lo que mí respecta, estoy muy contento de que Fernando y su familia estén felices con el resultado. Y también estoy feliz con el modo en que quedó la película, porque ha sido un esfuerzo de muchos años que ha involucrado a mucha gente para contar esta historia de la mejor manera posible”.

Augusto Zegarra, Fernando Valencia y Dylan Valencia.
Augusto Zegarra, Fernando Valencia y Dylan Valencia.
(Victor Idrogo / Icónica)

Anuncio
7

El círculo se cierra

Nuestros dos entrevistados llegarán este fin de semana a Los Ángeles para participar en los conversatorios que se harán después de las proyecciones iniciales en el Laemmle, lo que significa que estarán cerca de los cuarteles de Disney Animation Studios, responsables directos de la creación de “El Rey León”.

¿Intentarán entonces contactar en persona a algún ejecutivo de la compañía para prolongar sus intentos? ¿O se colocarán a las puertas del estudio portando un cartel, por ejemplo?

“No, no habrá cartel; de manera respetuosa, voy a dejar mi carta en un buzón, con un DVD de nuestra traducción, y me sentiré satisfecho con eso”, respondió Valencia. “Dependerá de ellos si le prestan atención”.

Zegarra afirma que la idea es invitar de todos modos a los representantes de la empresa a las proyecciones, ya que nunca han estado tan cerca de ellos en términos físicos.

“Estaríamos encantados de que pudieran experimentar la película en una sala con más gente, para que vean cómo el público reacciona a la historia”, afirmó. “Sé que tienen agendas muy ocupadas, pero si se animan, les ponemos la entrada y la canchita”.

Anuncio

Suscríbase al Kiosco Digital

Encuentre noticias sobre su comunidad, entretenimiento, eventos locales y todo lo que desea saber del mundo del deporte y de sus equipos preferidos.

Anuncio